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sábado 6 de agosto de 2005

Castidad lujuriosa




Castidad lujuriosa
Autor: Miguel Vilar



La castidad, abstinencia del varón o el control de su eyaculación son maneras de denominar a un asunto que ocupa bastante espacio en las preocupaciones de los practicantes de la dominación femenina y, por lo tanto, en las páginas de Internet sobre esta forma de relación en las parejas. El objetivo básico que se persigue con esta práctica resulta evidente: evitar el bajón en la adoración y sumisión hacia su dominante que se produce tras la eyaculación del varón, o dicho de otra forma, tratar de mantener su deseo en niveles lo suficiente altos como para que no decaiga su dedicación al servicio de la mujer a la que se ha entregado.

Para conseguir este objetivo, la mujer asume el control del orgasmo de su sumiso. Unas veces, decidiendo simplemente cuándo le permite alcanzar el orgasmo por medio de la penetración; en algunos casos, hay mujeres que acaban negando a sus sumisos la posibilidad de penetrarlas, y les hacen eyacular cada cierto tiempo de la manera que estiman más conveniente. Y a esta conducta se suma, en algunas ocasiones, la decisión de “enjaular” al sumiso con un aparato o cinturón de castidad, que garantice que no podrá masturbarse a espaldas de su dominante y que, a la par, constituya un recordatorio permanente de su sometimiento a ella.

Pues bien, teniendo en cuenta, lo relativamente extendida que está esa actividad entre las parejas que practican la dominación femenina, me extraña sobremanera no haber leído nunca nada sobre una forma de sexualidad que parece constituir la herramienta perfecta para obtener el objetivo que se persigue con la castidad: me refiero a lo que se denomina sexualidad taoista o tántrica, en fin, a lo que algunos llaman el “orgasmo seco” o el orgasmo sin eyaculación. Y me extraña no haber encontrado referencias a esta forma de sexualidad porque su éxito en Occidente en los últimos tiempos es bastante notable. Hace años que el libro de Mantak Chia y Douglas Abrams Arava, El hombre multiorgásmico, se convirtió en un bestseller, y desde entonces se reedita sistemáticamente. Este éxito editorial tuvo unas cuantas secuelas, entre ellas la de esos mismos autores, a los que se sumaron sus respectivas parejas, publicada años después con el título de La pareja multiorgásmica.

Con esta sexualidad taoista se consigue que el varón pueda tener varios orgasmos sin llegar al punto de no retorno que provoca la eyaculación, y permitiría resolver la contradicción que a veces asalta a ciertas mujeres dominantes entre el placer que para ellas supone el coito y la pérdida de atención que provoca en su sumiso. La mujer puede controlar perfectamente cuándo y cómo eyaculará su hombre sin tener que privarse por ello de ninguna forma de sexualidad, podría disfrutar de que su sumiso la penetrara cuando le apeteciera sin que eso conllevara la eyaculación del varón y la disminución temporal de la intensidad de su adoración por ella. Sin olvidar que facilita notablemente que el ritmo de la sexualidad se adapte a la conveniencia y al deseo de la mujer, a su capacidad de obtener varios orgasmos sin que llegue el momento en que su hombre suspire más por la almohada que por ella.

Además, y al margen de la penetración, esta técnica permite no solo mantener sino incrementar el nivel de deseo del hombre, su excitación, sin que comporte la eyaculación. En palabras de los autores, y comprobado por quien escribe, permite incrementar la “energía sexual” del varón, lo que traducido en términos de sumisión significa aumentar su devoción y pasión por atender a la mujer a la que se ha sometido. Con esta práctica de la sexualidad, el hombre puede masturbarse sin eyacular, y unas cuantas veces, sin que disminuya su deseo por su dueña; al contrario, se incrementará o mantendrá en sus niveles más altos. En consecuencia, la mujer puede acrecentar la excitación de su sumiso con toda facilidad: no tiene más que mandarle que se masturbe sin que eyacule, y si quiere hacerlo de forma un poco más humillante no tiene más que ponerle de rodillas delante de ella, o mientras ella realiza otra actividad, y hacerle masturbarse cuantas veces quiera. El resultado es que después de sus orgasmos, el deseo del sumiso habrá alcanzado sus mejores niveles, y su devoción y su amor por ella serán ciertamente los que ella se merece.

Los beneficios de está práctica sexual me parecen claros para las dos partes que componen la pareja: se mantienen las ventajas de la abstinencia del varón y se le suman unas cuantas más. Por otra parte, el aprendizaje de esta técnica no requiere de grandes habilidades ni gran esfuerzo (aunque algunos varones la aprendan con más facilidad que otros). En suma, las ventajas de esta práctica en cualquier relación de pareja son significativas, pero aún lo son más en las relaciones basadas en la dominación femenina. Esa es la razón que explica mi extrañeza por la escasa, por no decir nula, extensión de esta forma de sexualidad entre las parejas que practican la dominación femenina. Porque si se conociera, parece lógico suponer que serían muchas las mujeres dominantes que mandarían a su sumiso a la librería a por el texto y le pondrían a ejercitarse en dicha técnica sin más tardanza.

Fuente: http://www.dominacionfemenina.net

14 Comentarios:

Anonymous Xineff nos dice ...

Umm la castidad forzada. pedida.. existe mayor placer para un Dominante q tener a su sumisa excitada,entregada,deseosa y sabiendo q no podra obtener su placer hasta q el se lo permita, por q sencillamente.. no le pertenece?? Y sabiendolo..excitandose aun mas, sabiendose de esta manera tb.. propiedad de su Amo y Dueño??

cacahuetes bañados en miel :-DD

8 de agosto de 2005 15:54  
Blogger cris nos dice ...

De todas maneras, creo, que en el hombre una privación de autosatisfacción sexual es mucho más duro que en una mujer. No sé las razones, biológicas, supongo. Las mujeres podemos pasar sin sexo, pero los hombres no, de ahí que un Dominante busque su placer sexual mediante su sumisa, y una Domina quizás sea más reacia a dejarse tocar por su sumiso... Siendo ese acto un gran honor, cuando se de...

Son suposiciones eh...

8 de agosto de 2005 19:00  
Anonymous Xineff nos dice ...

Ejem... q las mujeres podeis pasar sin sexo?? En q manual pone eso?

La castidad forzada, digamos q es un acto de entrega por parte del sumis@ a su AM@, no por la falta del placer sexual en si, no como una forma de decir,.. hasta algo tan primario como el sexo te pertenece, mi placer te pertenece.

Lo cual curiosamente.. se convierte a la vez en fuente de placer..psiquico y fisico.. Creo.. ( q ha quedado esto como dogma de fe)

Ositos de gomaaa!!!!

9 de agosto de 2005 1:37  
Anonymous nekane{SHA} nos dice ...

Hola cris.
Siento, no pensar igual que tú, ya que las mujeres(algunas), tenemos más necesidad sexual que otras.
Mi Amo, lo sabe y es una forma de castigarme.
Cuando me estoy masturbando y le pido permiso, si me he portado mál(que útimamente le tengo un poco artito), me suele prohibir tener un orgasmo (eso no quiere decir que no me haya dado unos azotes).
Me cuesta mucho no poder masturbarme y tener un orgasmo a los pies de mi Amo todos los dias, sobre todo cuado se que mi Amo esta contento y gozoso.

Señor Xineff, las gomilonas de mora, son menos pesadas que los ositos de goma.

Besitos.

9 de agosto de 2005 18:08  
Blogger cris nos dice ...

Hola nekane{SHA}, bienvenida por aqui :)

Yo me expresé en términos generales, por supuesto, si estás con tu Amo, como no vas a tener necesidad...

Yo también he sentido esas prohibiciones..

Xineff, haz caso, no comas tantos ositos de goma

9 de agosto de 2005 18:34  
Blogger cris nos dice ...

Xineff, nekane{SHA}, y tu Señor, Alberto si le apetece también.. os invito a unos snacks magnum de helado de chocolate que me he traido del supermercado, así no hay disputas en que comer, y os invito de paso, que agradezco vuestras visitas....

9 de agosto de 2005 18:46  
Anonymous nekane{SHA} nos dice ...

Mi Amo alberto, esta trabajando en este momento(toda la tarde hasta las 22,00).
Pero te comunico que el sabado, me mando al super a comprae lso mismos helados, nos encantan a los dos, me comere uno en cuanto llegue a casa(yo tambien estoy trabajando, solo hasta las 20,00)
Gracias por tu invitación.

9 de agosto de 2005 19:01  
Anonymous Xineff nos dice ...

Induscutiblemente cada uno tiene unas necesidades sexuales, diferentes maneras de focalizarlas tal vez, mas emocionales, mas carnales.. quien sabe..

En cualquier caso lo interprete dentro de una relacion D/s :-S

No.. no.. mas ositos no.. ahora tocan frutos secos

9 de agosto de 2005 19:12  
Blogger Naxos nos dice ...

Hola cris...

Me llamó la atención este artículo, incluso un poco más que el de Max Scheler, el cual hallé un poco rebuscado pero muchísmo muy interesante -admito que habrá de leerse varias veces-.

Pero éste me gustó porque implica ciertas verdades centrales de la dominación de la mujer sobre el hombre -en términos de un masoquismo purista, es decir, del masoquismo nacido del ideal de Sacher Masoch, ese que le da históricamnete poder a la mujer-.

Yo digo que la dominación femenina es muy próxima a ese ideal sacher-masochiano, y por ello se "activa" mediante un contrato entre las partes. (Si, lo sé: insisto en el contrato, pero en ello hay ciertas razones que me gustaría me permitieras desdoblar). Y es que el contrato les permite a cada uno creerse e investirse de la representación de su rol.

Veamos pues: si partimos del ideal de Sacher-Masoch, y si consideramos que la figura de la maistresse es la encarnación de ese ideal, podemos decir que el contrato surge para que la dominación femenina encaje perfectamente en la historia y cobre su fuerza a pesar de ella. Claro que encaja también cuando la mujer es sumisa, pero me da la impresión de que no es tan nítida la dominación masculina bajo los términos estrictos del contrato masoquista: es decir, en la dominación masculina, el hombre dominante quizá pueda prescindir del contrato masoquista, ya que esa dominación también es histórica, o mejor dicho, es preponderantemente histórica.

Tengo la sospecha de que originariamente el contrato era un aliciente para la dominación femenina y no tanto para la masculina (hoy ya es intercambiable y se entiende de ambos) pero en el siglo XIX un hombre sumiso no era muy bien visto por los hombres dominantes, quienes disfrutaban históricamente de su dominación sobre la mujer. Y también, en ese entonces, la mujer no podía instaurar las condiciones de su dominación sin represalias o sin sentencias públicas: no tenía esa libertad, digamos incluso que no se la creía históricamente, acaso por eseo se daba en un cierto intimismo.

Es acá donde el contrato masoquista configura un espacio para que la mujer se la crea, y para que cobre fuerza su dominación: el contrato re-crea un microcampo jurídiico en el cual la dominación histórica del hombre queda fuera, y ello para dar rienda suelta al despliegue de la libre dominación femenina.

O sea que el contrato es para la mujer la garantía de libertad que necesita para ser dominante (al menos pienso que así originariamente funcionaba en el decimonónico). Y es que hay que tomar en cuenta que de entrada la historia favorece la domincaión masculina.

Quiero admitirte que esto lo digo a sabiendas que tu misma te consideras sumisa -es decir que lo has dicho abiertamente- y es fundamental para este despliegue que ahora hago, algo que dijiste respecto a prescindir del contrato. Como verás, a mi me llama mucho la atención la idea jurídica del contrato.

Pero quizá tu hayas dicho eso porque no eres una mujer dominante, mas tal vez una mujer dominante requiera del contrato necesariamente, para investirse de la representación de su rol de dominio sobre el hombre -es decir, para creersela y para actuar de forma abiertamente imperativa-. A la vez, quizá el hombre sumiso necesite del contrato también para someterse sin restricciones y sin querer invocar a la historia para sacudirse -en un desplante- de la dominación de su ama.

Lo que trato de demostrar aquí es que el orden juridico del contrato va en contracorriente a la sexualidad impuesta por la historia, una sexualidad que siempre ha tendido a favorecer a la dominación masculina.

Ok.

Por otra parte, lo que el articulo expone es bastante interesante: ya que la experiencia del hombre sumiso implica darle plena satisfacción a su ama: implica controlar sus eyaculaciones para no vaciarse de deseo y para mantener ese circuito abierto que retroalimenta el deseo de su ama. La mujer dominante también tiene que colaborar a mantener este temple en su hombre sumiso, en favor de su incremento de placer.

El circuito estará abierto según dos polos: el incremento del deseo en el hombre sumiso, y el incremento del placer en la mujer dominate. Acá hay que tomar en cuenta la diferenciación dada entre deseo y placer...

En la plena acción imperativa de la mujer, ésta sabe que su hombre sumiso es quien tiene el poder de lograrle orgasmos y hacerle estallar en excitaciones que ella tiene, como a contracorriente de la historia -insisto-: este saber lo tiene gracias al espacio de libertad que el contrato enmarca. O sea que la libertad de dominio que la mujer dominate tiene, se activa y cobra fuerza por el contrato dado entre ellos.

En este sentido, lo de menos es le trato o mal-trato que la mujer le dé a su hombre, porque al final de cuentas ella es la que decidirá si él eyacula o no, mientras ella de él se sacia. Acá es de tomar en cuenta que la eyaculación implicará cancelar el incremento de deseo en él, y por tanto del placer en ella.

Pero el hecho de que el hombre sea capaz de controlar sus eyaculaciones implica necesariamente que abra otros puntos erógenos en su cuerpo, y que sea multiorgásmico: implica que rompa su verticalidad genital y que horizontalice su placer. Este es un beneficio para el hombre, es una deshistorización de su sexualidad.

De modo que la idea de los orgasmos secos es fascinante, porque implica el poder desenate que el hombre sumiso tiene para satisfacer el cuerpo de su ama, mientras que ella lo dirige según su exigencia de placer. Pero en realidad esta exigencia, según este matiz, tampoco estará dada por capricho, sino que estará dada por cierta frustración histórica que la mujer dominate quiere sacudirse con el fin de conquistar una libertad -sensual y sexual- históricamente oprimida. O sea que esta exigencia implica también una cierta deshistorización de su condición genérica -tradicional e históricamente sumisa-.

Siguiendo este depliegue, el poder del hombre sumiso es bastante más poderoso que el poder de un macho dominante que no sabe cómo satisfacer a su mujer (o que ni le interesa) ya que sólo se preocupa de satisfacerse a si mismo mediante ella.

Es decir que el poder de contención del hombre sumiso, lo hace mucho más hombre -a los ojos de la mujer dominante- que el poder eyaculatorio que un hombre dominante es capaz de ejercer sobre la mujer sumisa (un poder insulso que históricamnet usa a la mujer como bacinica).

De tal forma, el hecho de que una mujer dominante encuentre en un hombre sumiso un poder de contención capaz de satisfacer sus exisgencias históricas (digamos: capaz de evitar en ella una posibilidad histérica) es un aliciente que implica el verdadero sentido del ser hombre -y esto incluso en el sentido plenamente existencial y ontológico-.

A esta capacidad podríamos incluso llamarla: "la dominación masculina del hombre sumiso", ya que la mujer dominante no sólo dependerá de la contención de su hombre para satisfacerse, sino también dependerá del contrato que le hace investirse de dominancia, una dominancia que tenderá a aplicarse exclusivamente al hombre "contenido" que logre satisfacerla (-bajo el supuesto de que el hombre dominante no puede por sí mismo ser un hombre "contenido", ya que éste no busca incrementar la satisfacción de su mujer -ni la suya-, sino simplemente busca eyacular según la verticalidad fisiológica de su deseo-).

Pues eso...

Como puedes ver, me resultó estimulante al pensamiento el articulillo, no tanto por él, sino por algunas cosas que venía pensando al respecto: el artículo simplemente fue la gota que desbordó el vaso...

En fin...

te mando saludos

PD
Por cierto, el poll está muy bueno eh? ya lo contesté...
Estaría bueno que adivinarás cual fue mi respuesta!!!

abrazos

10 de agosto de 2005 8:58  
Anonymous Alberto nos dice ...

Hola a todos y todas. Esto de las diferentes necesidades sexuales entre hombres y mujeres, daría para varias enciclopedias. Personalmente creo que hay una relación inversamente proporcional entre la probabilidad de tener sexo cuando se desea y la necesidad del mismo.
En cuanto a lo de privar a una esclava del placer, solo decir que estoy al 100% con xineff. Añadamos a esto, que privarla a ella de placer no incluye privarse a uno mismo y la felicidad, será total.

Besos y abrazos. Por cierto, lo del helado está muy bien, pero dos veranos así y me puedo despedir de mi aceptable abdomen. ;)))

10 de agosto de 2005 9:50  
Blogger cris nos dice ...

Hola Adriano :)

En cuanto a lo del contrato, ya hiciste hincapié otra vez. Yo personalmente no creo que sea algo tan necesario, más bien lo considero como un rito o una ceremonia más. La primera vez, yo firmé un contrato de sumisión, pero posteriormente ya prescindí de ello, pero no debo negarte, que me estremecí al leerlo y ver por escrito que dejaba de pertenecerme para entregarme a mi Amo.

Creo que has dado en el clavo en el tema de que el deseo del hombre decrece después de una eyaculación, y va en detrimento del placer del Ama, aunque sea unos minutos, para poder recuperarse. Y con respecto a lo que dices del control de la eyaculación, ya se considera en el sexo tántrico.

En cuanto a lo que dices acerca de los hombres dominantes, debo discrepar, ya que la satisfacción que buscan las mujeres sumisas no es únicamente sexual, sino que desean sentir el poder de alguien que ejerza un dominio sobre ellas. Un hombre sumiso raramente podría ejercer ese poder mental que hace que una mujer se rinda ante él y quiera ser poseída y convertida en un objeto para sus caprichos y deseos, y ella excitarse siendo eso, su perra.

Veamos..., a tí te gusta experimentar en propia carne, y además has alabado al hombre sumiso, y te has decantado mucho por su postura, con lo cual, me temo que tu respuesta ha sido: sumiso :)

Un besito gordo, Adriano

10 de agosto de 2005 23:48  
Blogger Naxos nos dice ...

Cris Hola, pues fijate que debo serte sincero. Pues traté de contestar lo más francamente posible. Por una parte, creo que anhelo ser sumiso, pero aún me quedan ciertos modos de dominante. Dado que soy muy cerebral, dado que me atrae la inteligencia y el descubrirse: contesté que switch. Sospecho que las relaciones que he tenido han estado marcadas por un patrón interesante en este sentido: ejerzo mi dominancia, pero también intentó progresivamente que mi pareja se de cuenta de que puede "vencerme" -me dejo vencer conforme a las conquistas que ella pueda realizar contra mi dominancia-. O sea que procuro una conversión existencial en mi pareja. Es decir que mi deseo -como dominante- es que superen mi dominancia, y que haya una transformación en la mujer. De modo que empiezo por ser dominante y termino por ceder ese dominio -siempre y cuando la mujer denote cambios verdaderamente importantes en su persona y en su autoestima-. Al fin de cuentas es una forma de sumisión la mía, lo sé. Pero muchas veces admiro que la mujer supere muchas cosas tradicionalemente establecidas, como el ser sumisa.
Por otra parte: entiendo mucho tu respuesta. Pero creo que no quedo conforme. No sé si me hayas seguido intentado salirte de tu posición. En el fondo, creo que puedes entender lo mío como una cariñosa de crítica a esa posición tuya. Yo creo que hay dos movimientos susceptibles de hacer: por un lado se puede entender al BDSM desde la perspectiva de la experiencia personal -con el fin de no sólo entenderla, sino de asimismo amalgamarse a ella- y por el otro se puede entender al BDSM desde esa perspectivan personal, pero evitando quedarse en la amalgama, esto es, haciendo una trasnversal para entender otro tipo de experiencias que no haya sido vividas -y que el BDSM ofrece-. O sea que siempre habrá que tender o propiciar un intercambio de roles. Me da la impresión de que tu haces lo primero, te amalgamas. ¿Alguna vez has pensado en que podrías ser dominante? ¿será que tu primera experiencia te marcó de tal forma -porque también así lo quisiste- que te canceló la posibilidad de que sea cris una mujer dominante?
Perdoname la franqueza, de verdad no es afán de incomodar, pero creo que ser una mujer sumisa no tiene mucho sentido en el BDSM, hablando del masoquismo concretamente (y acá aclaro que me inclino por el deslinde del sadismo respecto al masoquismo, incluso del deslinde de las técnicas del placer respecto a los incrementos del deseo). Quizá no sea muy experimentado, pero tengo clarísimo que no es lo mismo el placer y el deseo, y clarísismo que son del todo deslindables. Además, me gustaría que tomaras en cuenta mi argumento referido a que la historia ha favorecido a la dominación masculina: quizá la relación de dominación sadomasquista sólo varia de la de dominio historico-machista por las sofisticación del método para extraer cierto placer. En el fondo soy un gran sumiso que quisiera que las condiciones de opresión sexual que históricamente han aplastado a la mujer -y que han sin más favorecido al hombre-, se reventaran en mil pedazos. acaso deseo que las mujeres sean todas sumisas, pero para ello necesitan de un hombre que les pase el cetro de dominio, en un acto de conversión.
En fin, la cuestión es muy interesante y compleja, y yo la veo quizá muy cerebralmente.
Por lo pronto te mando un saludote tan gordo como tu beso...
Cris-dominante: ¿acaso la imaginas?
adr

11 de agosto de 2005 9:12  
Blogger Naxos nos dice ...

ooopps!! releyéndome encontré una errata (que conste no es un lapsus)
Y es que casi al final dije:

"acaso deseo que las mujeres sean todas sumisas, pero..."

Cuando en realidad quería decir:

"acaso deseo que las mujeres sean todas dominates, pero..."

Bueno, como sea se entiende que me inclino por una revolución molecular que incremente el placer femenino... sea todo por el bien de la historia..

saludos

11 de agosto de 2005 9:20  
Blogger cris nos dice ...

Hola Adriano :)

Luego te contesto más ámpliamente, pero que te parecería si te confesase que mi primera elección y opción fue dominante??... Y lo "fui?"..

Besos, y hasta luego,

cris

11 de agosto de 2005 15:22  

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